MARÍA JESÚS MINGOT



HOME

ACERCA DE MÍ

LIBROS

VERSOGRAFÍAS

ENLACES



Extracto de "Los zapatos más feos del mundo"

Él se había despertado mucho antes y, tras más de once horas de sueño ininterrumpido, se sentía desbordante de vitalidad. No hubiera sabido qué hacer con ella de haber sido lunes en lugar de domingo. Por suerte, hoy tenía el día entero por delante y su reciente aventura revoloteaba en su cabeza como una bandada de pájaros que gozan de su libertad. Al rememorarla no cabía en sí de gozo, y si en ese momento alguien le hubiera dicho que todo había sido solo humo, mero fruto de su imaginación, tampoco le hubiera importado. Si esta había sido capaz de transportarle hasta allí y hacerle vivir con tanta nitidez tan extraordinarias cosas, entonces es que era más real que cuanto había conocido hasta ahora. Sabía más de su árbol de hielo, imaginario o no, que de la mayoría de sus amigos, y se sentía más cerca de sus zapatos que de su propio padre, que no parecía echarle especialmente de menos. Evocarlo en este caso no le valía de nada, solo le dejaba un regusto amargo y un nudo en la garganta que le costaba deshacer.